Reflexiones
Haciéndole el amor a la política peruana
Resulta complejo explicar lo que aún entendiendo no es practicado o por lo menos difícilmente es bien practica y ese es un asunto pendiente de resolver en las materias que involucran a la ciencia política, determinar que elementos la conforman podría ser tarea fácil después de un análisis misionero o quizá después de un análisis prudente no lo sé diferente a los que con capacidad y crítica vemos en ella a una vieja pasión profesional y entonces el hacer el amor puede resultar un modo sencillamente complejo para describirla de manera simple.
La etapa del enamoramiento, en tiempos y espacios han resultado ser para la política peruana la etapa mejor ideada por los que dicen ser antisistema y resultan ser tan sólo unos gran idiotas del sistema, enamorarse del poder puede resultar cosa sencilla, las ofertas son parte de esta etapa. Si a tu enamorada le llevas flores en la política pueden llevarte un calendario, si a ella le llevas un almohada en la política pueden darte un polo y si a ella le das un beso en la política te darán un contrato físico o tácito pero al fin un compromiso de asumir la forma y fondo de la casa partidaria que te acoja.
Luego viene la etapa de la seducción, rica por cierto, el poder va cobrando forma, los cargos públicos, las líneas, los sueldos altos, la vida segura, los negocios perfectos y los asuntos más astutos de una clase política pobre en valores y rica en tonterías. La seducción es tentadora, ella se sentará sobre la mesa y abrirá las piernas tu mirarás ansioso y baboso.
La seducción no debe durar mucho para evitar el desvanecimiento de las partes, puntos concretos, agendas cerradas, reuniones privadas, asuntos secretos, oscuridad, noche, luna, es un marco simpático para que seamos pocos los beneficiados y muchos los exonerados. Hay que comer rápido para que no nos quiten ninguna parte de la torta.
Después de la seducción hay una etapa de excitación, valgan verdades esta parte es riquísima también, es aquí cuando las cámaras y la exhibición pública termina imponiéndose con bastante inversión, en la excitación hay dos manos suaves y ligeras que van tocando todo tu cuerpo antes de cometer el pecado, una llamada “dinero”, que coge las partes más sensibles de tu anatomía especialmente trasera y la otra mejor adornada es llamada “egocentrismo” que comienza a destilar gemidos y excitaciones mayores, los cuellos van dando círculos y los cuerpos se preparan para la penetración.
El acto se consuma pecando con la etapa de penetración misma en este momento ya no hay quien te detenga la campaña a iniciado y te mueves al compás de las patrañas diseñadas, de arriba abajo con total soltura, las dos manos aprietan tu cuerpo, la mano del dinero llega a tu cuello y hace presión mientras la del egocentrismo destila adrenalina buscando lograr convertirte en una suerte de gran hombre. Total placer el ver a la política besarte mientras la levantas entre tus brazos, tiene una forma impresionante, un cuerpo que no perdona y hasta te das el lujo de cambiar de poses, aquí buen padre, ponte en cuatro; allá buen hijo, ponte boca arriba; más allá transformarse en buen vecino, patas al hombro, etc.
El placer llega a su máximo punto y revienta, haz llegado al orgasmo perfecto, tú solo, porque ella no los tiene, la política es una ciencia y como tal no siente, no ha sentido el placer que tú, ni siquiera te ha sentido, pero estarás cansado ha sido una gran noche, duermes.
Al día siguiente despertarás sólo y verás que solo tuviste una masturbación alucinante pero nada más, haz perdido todo lo que viste, las manos que tenías de dinero y ego se han ido llevándose efectivamente todo el dinero y el ego que tenías, te han dejado solo en medio de cama, desnudo contigo mismo, para darte cuenta que ella no es tonta, te envía fotos y mails pero nunca se encama con cualquiera.
Hay que tener presente que la política es una ciencia, no se deja levantar, nos mandará a sus tentadoras musas pero nunca vendrá ella, nada más nos queda tener cuidado no vaya a ser que nos acerquemos mal y termine enviándonos a un guardaespaldas (lobbistas), explicar esto con uno de esos no sería agradable.