Introducción:
Me prometí escribir sobre el tema del aborto, la virgen María, el Cristo de la oración y el Cristo de la acción pero la verdad es que el tiempo se nos acorta para hablar de todos estos temas sin dejar de hablar de uno solo, la vida. Hoy que estoy contento y en gracia de Dios; es decir, que puedo dar ejemplo y testimonio puedo permitirme mezclar todo y decir que defender la vida es más o menos así como defendernos a nosotros mismos.
La Defensa de la Vida. María y Cristo.
Hace un tiempo me decía una amiga que soy un pobre mediocre al no aceptar la modernidad y la necesidad del aborto para casos de un niño que podría nacer enfermo o para un embarazo proveniente de una violación; supuestamente, era inhumana mi radical posición en el asunto. Obviamente no supo que responderme cuando le dije “y si la abortada hubieras sido tú”.
Tal parece la humanidad no está desarrollándose en el tiempo. No hemos sido capaces de aprender de la historia. Lugares modernos hoy tienen la mayor cantidad de problemas que no existían en la antigüedad y aún así nos entercamos en imitar pésimas actitudes que en otros tiempos eran castigados incluso con la muerte.
Es casi imposible entender cómo es que de pronto el hombre ha logrado creerse más que sí mismo y pretende ahora ser dador y quitador de vidas como si es que pudiera lograrlo. Es absolutamente idiota creer que los que somos menos podemos hacer más cosas de las que se nos están permitidas.
El hombre está diseñado para ser perfecto y esa perfección involucra incluso saber tener prudencia y piedad en nuestros actos, que sentencia puede merecer un niño abortado que no puede ejercer ni siquiera la más mínima defensa de un llanto y que es pulverizado sin piedad en el vientre de su desalmada madre. En otras formas de decir las cosas, quienes creemos que somos para suprimir la vida, una vida, una gran vida.
En la otra parte del asunto esta amiga me decía y que pasa si sabes que el niño nacerá sin un brazo o sin una pierna o con algún síndrome o enfermedad incurable ¿Merecería nacer para sufrir? Y vuelvo en mí para decirle claramente. Tú como estarías mejor sufriendo en una cama de hospital con una, dos, tres, cuatro u otros amándote y pidiendo a Dios por ti o morir dentro del vientre de tu propia madre sabiendo que te tienen lástima y que no quieren ni siquiera verte, tenerte, abrazarte por lo menos un par de días, con un nombre y marcando una historia. Tampoco me contestó.
Y aquí, juega un papel importante la santísima virgen María, la madre de Dios y madre nuestra, desacreditada por quienes no son capaces de entender lo que significa una madre. Es el colmo que nuestros ‘hermanos’ separados digan que ella no merece nuestra atención porque no hace milagros. Pobres interesados. Creer en Cristo sólo porque nos hará milagros y desacreditar a su madre porque no los hace es otro absurdo de la vida del pobre y triste hombre cada día más alejado de Dios pero sobre todo alejado de sí mismo y de sus orígenes.
A propósito del tema me decía el papá de otro amigo que la virgen no puede bendecirnos porque no es Dios. Entonces, ninguno de nosotros podemos bendecir a otros. Absurdo. Bendecir que en verdadero español quiere decir “bien decir” que significa “desear el bien” no es un privilegio de Dios sino más bien un don de todos para todos. Bajo esta lógica nosotros no podríamos bendecir los alimentos, ni nuestras acciones, ni a nuestros padres, ni a nuestros hijos. Seria contradicción porque si así fuera entonces como podríamos cumplir el mandamiento de Santificar el Nombre de Dios y el de Honrar al Padre y a la Madre; sólo por poner unos pocos ejemplos.
Si entendiéramos la santidad de la virgen María podríamos entender la santidad de lo que significa ser madre. Una labor santa, una labor que no se limita a la concepción sino que va mucho más allá en cada una de las experiencias de la vida del nuevo ser.
María podría haberse negado a concebir el hijo de otro y más si se trata de un Dios desconocido, no se trataba del dios del mar, del fuego, del aire ni cualquier otro, se trataba del Dios supremo, único, trino, del universo, del infinito, de la verdad y del amor. Algo que para la época era casi imposible razonar concientemente y María respondió “soy la esclava del Señor hágase en mi según su palabra” y nada más.
No estoy diciendo que Dios manda o permite las violaciones pero si que dado el caso lo que nos queda es asumir la posición de “esclava” ante Dios y ver no sólo la concepción (que es el acto de ser violada) sino más bien la oportunidad de trascender a la vida con una nueva vida, con una nueva esperanza, con un nuevo amor, con una nueva verdad, con una nueva luz, con un nuevo bien que es la vida del nuevo ser, que no se trata del momento del parto sino más bien de los 70, 80 o 100 años que ese nuevo ser vivirá para amar a su madre.
Por eso me declaro hincha de la virgen María, madre de Dios y madre nuestra que ha sabido trascender a la vida y que merece todos los honores por haber aceptado ser madre no sólo de Cristo sino también de todos nosotros aún cuando seamos ingratos y miserables ante ella.
Y luego viene el papel del hijo. No hay mejor ejemplo de humildad, verdad y amor como el de Jesucristo. Que aceptó voluntariamente salvarnos porque nos quiere como hermanos. Es bueno reflexionar sobre qué méritos tenemos o hacemos para ser hermanos de él. Ardua tarea en la que estamos involucrados. Negar a la virgen María es negar nuestra hermandad con Cristo y por supuesto negarle a Él.
De esta misma manera resulta un problema decir que seguimos a Cristo cuando sólo rezamos. A mí siempre me ha parecido un error rezar por las puras, creo que mi hermano Cristo debe sentirse aburrido de escuchar las mismas oraciones de quienes sus actos no tienen relación alguna con lo que dicen. Con justa razón nos advirtió que rezar como los paganos es como no rezar.
Es absolutamente ilógico decir Padre Nuestro cuando nos comportamos como entenados, o decir virgen María cuando parecemos hijastros o Señor Jesús cuando no comulgamos porque no nos da la gana de arrepentirnos y confesar nuestros pecados y preferimos ir a misa sólo esperando que la canción o el padre no sean aburridos o peor nos vamos a otra “iglesia” para negar este sacramento de humildad y de verdad.
Parece tan absurdo rezar un rosario entero cuando no creemos en lo que decimos o cuando lo hacemos sólo para pedir algo aunque si me parece un real misterio rezarlo para la salud de todos o de varios amigos nuestros, porque en este segundo caso, lo que hacemos no es una oración cualquiera sino más bien una acción de piedad por los demás. Y ahí está el truco de las oraciones, estas deben ser parte de nuestras acciones.
Algún sacerdote me consultaba alguna vez como es que me imaginaba a Dios y yo le respondí que con audífonos escuchando música. Aún pienso lo mismo. Salvo que quiera torturarse con la misma oración mal rezada de todos los días sería poco creíble que Dios nos escuche a todos pedirle por todo y agradecerle por casi nada.
Estoy seguro que desde el cielo se puede escuchar la mayor cantidad de quejas, problemas, críticas y sandeces de la humanidad. Ya abúrranse de rezar por las puras, dejemos a Dios tranquilo, hagamos cosas buenas y tendremos cosas buenas. Dios sabe cuales son sus tareas, él es infinitamente sabio, infinitamente perfecto, infinitamente amoroso, infinitamente real quiénes creemos que somos para estar diciéndole que debe y que no debe hacer.
Si somos buenos él nos librará del mal y así no pecaremos. Entonces porque estamos rezando a cada rato para que nos perdone de los pecados si ni siquiera nos esforzamos por ser buenos. Si amamos los demás nos amarán entonces porque rezamos pidiéndole que nos ame y que nos acompañe si él jamás nos ha abandonado. Si es un Dios que existe porque lo negamos a cada rato para que rezamos si somos incapaces de darle agua, darle pan y frutas (en la carne y el hueso de nuestros prójimos)
Suena feo, pero dejemos de joder a Dios con tantos problemas. Nuestros problemas nos lo creamos solos y luego nos quejamos como taraditos. Si no educamos a nuestros hijos a tiempo porque es que le pedimos a Dios que los cuide. Porque si no nos hacemos el chequeo médico anual le pedimos a Dios que nos sane. Porque si no somos capaces de servir pedimos que nos den.
De pronto parece muy lógico lo que escribo y lo es pero a veces nuestro orgullo y osadía es más grande que nuestra razón y hemos caído en el absurdo juego de rezar por rezar, de ir los domingos a tragar las ostias, de mirar a Dios como un juego a quien acudimos cuando necesitamos de él y ni bien cruzamos la puerta comenzamos a sacarle la vuelta en todo.
A caso no ha sido suficiente la pasión de Cristo para entender quién es y cuánto nos ama, porque seremos tan brutos. Por supuesto que el camino de Dios es difícil, por experiencia podría decir que es casi imposible y Dios es conciente de ello y por eso se ofrece a ser nuestro guía y nos dice: “yo soy el camino, la vida y la luz” qué más necesitamos porque no hacemos el esfuerzo y le seguimos en vez de estar buscando casas, autos, mujeres, hombres, lujos, relojes, computadores, etc.
Einstein decía: “Sólo hay dos cosas infinitas: el universo (refiriéndose a Dios) y la estupidez humana” y cada día me parece que tenía mucha razón.
Conclusiones:
La tarea de dar y quitar la vida es una labor de Dios, los médicos son instrumentos para cuidar las vidas. Aquellas personas que esperan estar en las últimas para ir al médico atentan contra sus vidas y contra Dios, pero aún así hay que salvarlas.
La virgen María es madre Dios y madre nuestra, esclava que aceptó a Cristo en la concepción, madre que lo crió como hombre y santísima mártir de la Iglesia que vio morir a su hijo crucificado como Cordero para el perdón de nuestros pecados.
Dios tiene sus cosas y sabe como las hace, no lo fastidiemos con reclamos y quejas mediocres por hechos que forman parte de nuestras negligencias y pecados por pensamiento, palabra, obras y omisiones.
No seamos estúpidos. Cristo es vida, no mates, no abortes.